Rosario Chiaffitelli

lunes, 12 de agosto de 2013

Soy YO contra el Mundo.

¿Quién no se harto alguna vez y tuvo ganas de mandar todo a la mierda? Esos días en los que solo te pasan cosas malas, no rescatás nada bueno de toda la semana, ni siquiera tenés más ganas de pelearte con nadie y sin embargo, es lo que más hacés. En tu casa tus viejos están insoportables y vivís peleándote con ellos, por todo, hasta la cosa mas estúpida los altera y la exageran para retarte, no nos olvidemos que para los papás TODO es un buen motivo para reclamarte algo y automáticamente ponerte de mal humor. Parece que lo hicieran a propósito  buscan los días en los que menos ganas tenes de que te rompan las pelotas, porque estás mal, para ponerse más insoportables que nunca con todo, con que "no colaborás en la casa", con que "pelotudeás todo el día y no estudiás", "las 24 horas con ese celular de mierda", y así  y así  un millón de reclamos pelotudos más. 
Como si fuera poco con todo esto, estás cansada de tu cuerpo y de esforzarte todos los días por no comer ese alfajor en el recreo, por comer sano, por hacer ejercicio, y así y todo no logras ningún resultado, te frustras, te pones mal, y por último: te obsesionás. Y así tu vida gira en torno a la comida que no podés comer y las rutinas de ejercicios que tenés que hacer. 
Nunca podés estar bien con nada, con nadie, ni con vos misma. Y ese es el punto: no se puede estar bien con nadie sin estar bien con una misma primero.
Al final todo pasa y esto también  y los buenos días van a llegar en algún momento, ahí cuando logremos estar bien con nosotras mismas de una vez.

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